El mesero que le tocó atender mi mesa fue muy, muy desatento. Se la pasó conversando con las chicas en la caja. No me trajeron los platitos de salsa y me dejaron ahogándome como un gorgojo porque no me sirvieron más agua. Tuve que levantar la mano varias veces y fue otro mesero que me atendió. Nunca me habían tratado tan mal. El sushi estaba grasosísimo y muy pesado.



