El local es muy elegante y la comida exquisita. Sin embargo, a mi parecer falla en el ambiente y el servicio. La música muy alta, apenas deja conversar. Y luz.... muy poca (no éramos los únicos que teníamos que emplear la linterna del celular para leer la carta) El servicio, de tan servicial que es, resulta pesado. En nuestra mesa tuvimos que decirle al camarero varías veces que no nos retiraran los platos. Parece que tienen prisa en que consumas y te vayas. Recomendables: los dumblins de osobucco, impresionantes.



