Me encantaba está heladería, pero ahora con esos conos de papel que si un adulto no los puede manipular bien no me imagino como sería un niño. Si no fuera por el banana crunch, no regresó jamás.
Me encantaba está heladería, pero ahora con esos conos de papel que si un adulto no los puede manipular bien no me imagino como sería un niño. Si no fuera por el banana crunch, no regresó jamás.

Actualiza tu navegador para ver esta página correctamente. Actualizar mi navegador ahora