Intentamos probar este restaurante en su ubicación previa en El Cangrejo y nos fue imposible. En esta ocasión sí logramos acceder al mismo, tiene una excelente ubicación y valet parking. El ambiente es sobrio y elegante, con una sensación de amplitud por el techo alto. La atención fue excelente, en todo momento estuvieron pendientes de la mesa. Eramos un grupo grande de 11 personas y degustamos varios platos, entre ellos: los sushi rolls Oso Maki, Mr. Miyagi, Mozart, Pink Panther y Popeye, además de un salmón unilateral - a buen punto de cocción; el tortelloni de short rib y el linguini aglio e olio fruti di mare. Muy rico todo




