La comida estuvo bastante buena, pero nos atendió una mesera que dió mucho de qué hablar. Nuestra reserva era de las 8:00, llegamos como a las 8:14. Se supone que el restaurante cierra a las 10:00 los domingos, la mujer prácticamente nos echó en silencio como a las 9:20; alguna de mis amigas aún comían y ella iba retirando los platos sin preguntar, y aún quedaba comida, o sea que se sobreentendía que aún comían. Bueno, hubo 3 platos de entrada que pedimos y no nos lo sirvió y tampoco dió una excusa, pero lo que no opacó nuestra cena, fue que estuvo deliciosa. Hay que buscar un personal más calificado para atender un lugar tan bueno.
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