La comida está muy rica, pero las porciones son ridículamente pequeñas. El tiradito tenia literalmente 3 rebanadas transparentes de atún. El pulpo con tapioca cabía en un plato de te. El risotto te lo sirven en una pailita mini muy coqueta que tiene exactamente 4 bocados discretos. Finalmente el cochinillo es lo único que tenia una porción comible, que a pesar de ser plato fuerte tiene tamaño de entrada. Es una lástima, porque la comida está realmente buena. Pero las porciones fueron tan minúsculas que me sentí francamente estafada.
