Fuimos domingo a almorzar y nos decidimos por las croquetas de jamon y el carpaccio de pulpo y despues comimos el rabo en salsa de vino y callos con garbanzos. Todo muy bueno, la verdad. El servicio muy atento, una venezolana y una colombiana deseosas de que nos gustara todo. Al parecer es de un chef catalan y la esposa es argentina, por lo tantot hay platos de los dos paises. Muy recomendable.
