La propuesta de Moró para los días domingo consiste en un brunch con 3 horas de duración para el almuerzo. Desde que llegas al lugar te percatas que vas a vivir una experiencia diferente. El nivel de servicio está muy por encima del promedio a otras propuestas similares en el mercado local. La variedad de alimentos no es exagerada, pero la calidad y presentación de los platillos son impecables. La paella y el cochinillo fueron mis favoritos. El panal de miel para acompañar los quesos fueron el cierre perfecto a una memorable experiencia. El open mimosa estuvo a la altura también. Definitivamente lo recomiendo. Volveremos.
