El restaurante aunque con una decoración sobria, brinda un ambiente tranquilo para conversar con la familia. Los platos que degustamos mis comensales y yo tenian buen sabor y contextura. La entrada de bruscheta con tomate muy rica (y rápida) para calmar si van con mucha hambre. El ganador fue mi filete de res a la parmesana. Hasta mis hijas que estan en ese movimiento de "salven a las vacas" (;}) lo probaron y admitieron que estaba de-li-cio-so. La pasta primavera no se quedaba muy atrás. Cuando la pruebas sientes el jardin en tu boca. El ahorro del descto nos permitió incluir un vino muy suave y rico también. Kudos para el personal quien estuvo siempre atento. Buena experiencia. Regresaremos...




