Es un restaurante, como me dijo Aura, la atenta mesera que nos atendió, de comida panameña. Pero bien sofisticada! Y deliciosa! Escogí el lugar por la vista, que está sobre 15 pisos de la calle 50, lo que permite una vista a toda la ciudad y la bahía. Las sillas son incómodas, no puedes recostarte si quieres estar recto para la mesa. Pedimos una botella de espumante que trajeron muy frío. Compartimos una entrada de rollos de langosta, que eran pedazos de langosta con unos rollos de vegetales y una salsa que tenía wasabi, deliciosa. Ambos pedimos pato confitado, que es una porción super generosa, pues son dos presas de pato, con puré de camote, nabo y espárragos. El pan es muy bueno, artesanal, y te lo sirven con una mantequilla con tapenade deliciosa. De postre, compartimos un mousse de chocolate delicioso que estuvo delicioso, ni se sintió el pimiento. Todo muy bien presentado y con detalles de buen gusto. Altamente recomendado
