Este restaurante el lo que le faltaba a Albrook Mall. Es de un tipo europeo adaptado a Panamá. El menú variadísimo y los platos deliciosos. La gran variedad de postres son también exquisitos. Disfrutamos el risoto de langosta y el boef bourguignon. Buena variedad de vinos y bebidas. El café y el postre, "Café surprise " super delicioso. Definitivamente recomendado.


