Fuimos un domingo, la comida estaba riquísima recomiendo mucho la corvina frita entera a la Veramar con salsa blanca. Lo único malo es que como el restaurante estaba lleno tuvimos que esperar casi 2 horas para que nos trajeran los platos. El personal se descuida mucho con las mesas, quizás sea porque haga falta, se olvidan de traerte lo que pides. Nos tocó pedir 5 veces que nos trajeran agua. El ambiente muy agradable con el mar ahí en frente. Muy bueno para pasarlo con familia y amigos.

