Esta es mi comida favorita, y tengo un muy buen amigo que lo sabe. Por eso cada vez que nos vemos en Ginebra, tenemos como rito almorzar o cenar comida hindú. Estuvo en Panamá, así que correspondí el gesto llevándolo a cenar a Masala. El sitio es acogedor con la opción de sentarse en el piso y disfrutar del ambiente. Pedimos variedad de nan, y de platos vegetarianos, de cordero, etc que cada uno estuvo bien. Recomendable para quienes tienen el paladar educado.
