Este restaurante era uno de mis primeras opciones pero las últimas dos veces que he ido no me ha ido tan bien.. este viernes fui y el servicio pésimo. El salonero es el de siempre pero con pocas ganas de vender. Le pedía explicación de platos y no daba detalles. Y los necesitaba ya que no podía consumir un ingrediente que podía estar camuflado en un aderezo. Los saloneros deben vender el producto y convencer al cliente que su producto es el mejor. Cuando estás cosas pasan hay que estar alerta por que de las 6 personas de mi mesa ninguna vuelve. Cuando la comida es normal y el servicio excelente se vuelve. Pero cuando la comida es buena y el servicio es pésimo no quedan ganas...


