Este restaurante es simplemente encantador. Una joya, todavía escondida para muchos en Panamá. Lugar cálido y acogedor, con una terraza preciosa y muy especial. La comida es deliciosa! El arroz negro es fuera de serie. Completamente placentero. Importante destacar que hay amplio parking diagonal al lugar, prácticamente al frente. Amo este lugar!
