No conocía el nuevo local en Casco (a 200 metros del antiguo) y sencillamente lo amé. El diseño interior, el juego de luces tenue que es un punto a favor de TODOS. Se siente bien sumado a una gran atención. No soy muy fan de sus cervezas. Pero pedimos la jarra de sangría tinto y OMG! Un ceviche para degustar y salud!



