Casa Alejandro. Un trocito de España en Panamá. Su anfitrión y chef Alejandro es el mismo que te recomienda los platos y toma la comanda. Único. Amable y muy agradable. El lugar. Sencillo, pero con el "aroma" de una tasca madrileña escondida (o de cualquier ciudad con encanto española). Lo mejor. Su gente y, por supuesto, la comida: impresionante el alioli, con ganas de pedir más y más junto al pan que pareciera recién horneado en Galicia. Pedimos dos entradas: empanada gallega de bacalao y pimiento relleno. Muy buenos. Sabor y sazón! De plato fuerte unas chuletitas de cordero y guiso de rabo de toro...se me caen los lagrimones aún de resaborear esa carne!! Recomendación. Desde luego recomendado. Es la segunda vez que paso por allí y vendrán muchas más, seguro! Quedar satisfecho después de una comida, no tiene precio!


