Restaurante pequeño con esracionamientos tanto frente a Via Porras como en la parte trasera del local. Personal sumamente amable. La mesera Roxana muy atenta a nuestras necesidades (éramos um grupo de 17) y siempre sonriente y cordial. Las pizzas son deliciosas, de masa delgada. Pedimos: de pollo, hawaiana, 4 estaciones, peperoni y romana. Todas riquísimas. Tambien las almejas al ajillo y los deditos de mozarella. Una persona pidió crema de zapallo y le gustó mucho.
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