Probé el desayuno típico. Los huevos fritos estaban secos, punto plástico. Las tortillas grasosas y demasiado duras. Lo que más me llamó la atención fue que se demoraron más de 15 minutos en traernos nuestra orden (primero la mía y 5 minutos después el sandwich de mi esposa), cuando el restaurante sólo tenía 2 mesas (nosotros 2 y un muchacho solo). Acerca del café, se percibía bueno, aunque me lo trajeron con demasiada leche. Con todo, la atención es amable y quiero responder a esa amabilidad con este comentario, que ojalá interpreten como constructivo, ya que concuerdo en que hay que apoyar las iniciativas locales.
