Un restaurante muy acogedor con una atención de primera. Fuimos la familia completa incluyendo a una pequeña de 3 años y la atención fue increible, considerada y recomendaron platos para la chiquita. La mesa y la cubiertería de primera calidad, al igual que la cristalería. Pedimos un antipasto de entrada para compartir y estaba delicioso, con ingredientes de primera calidad. El risotto de mariscos causó sensación y los raviolis de ricotta llenaron las expectativas. El postre unos canoli con nutella cerraron con broche de oro. Acompañamos con un vino blanco de Rueda perfecto para el caluroso día, servido a perfecta temperatura.
