Empezemos por lo malo: si el lugar está muy lleno, se oye bastante eco. El servicio fue un regularsón, pero digamos que fue porque habían bastantes mesa. Las entradas estuvieron excelentes, por segurencia de mis hermanos pedimos el 'hash' de patacones con langostinos al grill, buenísimo, y las almejas que estuvieron deliciosas. De plato fuerte pedí los ravioli de hongos con salsa de manchego, de verdad que superó mis expectativas. En la mesa se pidió el rissoto de portobelos con espárragos, muy rico; el salmón al horno con polenta de portobelos, muy atinada la combinación; la corvina gratinada con camarones y un puré crocante, le faltó sabor y el puré estaba un poquito grasoso; el filete de res congrí se partía solito y el arroz la botó; y finalmente pero no menos importante la pasta a la carbonara, me encantó que lo trajeran con el huevo crudo encima, da el feeling de que es fresco. De postre mi hermano pidió un tres leches, no lo probé porque no soy fanática pero el no podía ni hablar de lo rico que estaba. Bonus points porque el mesero me consiguió una velita para cantarle cumpleaños. Yo compartí con mi mamá el tiramisú con manjar y helado de amaretto, pequeño, pero suficiente ya que es bastante dulce sin caer en lo empalagoso. Con la cuenta nos regalaron a cada uno un paquetito de galletas de chocolate chips, muy buenas por cierto, con una tarjetita del restaurante. Deifinitivamente llamaré para regresar.
