Fuimos el sábado de gloria y, aunque El lugar tiene potencial, nos fuimos con un mal sabor de boca. La mesera que nos atendió (no son todas, porque vi otras muy atentas) aparentemente no escuchaba bien el pedido, según ella por la música alta. Pedimos un vaso con agua y entiendo que venden botellas de agua, pero en este caso una persona tenía la necesidad inmediata de tomar agua y el caso es que la chica nos miraba como unos raros. Pedimos un cubetazo de coronas y limón y solamente llegó la cerveza (en la mesa contigua sobraban limones). La picada que ordenamos llego con el pollo y las yucas frias, pero el sabor estaba bastante bien. El jugo natural de maracayá excelente. Pedimos el punto pago y nos dijo que demoraba 10 minutos porque el sistema estaba caído, y esperamos una media hora mas y tuvimos que llamarla porque claramente no se acordaba de nosotros. Entiendo que su target sean grupos numerosos que quieren consumir grandes cantidades, pero nosotros fuimos a tantear el lugar. Finalmente se hizo la amable al entregar la cuenta pero al negarle la propina ni buenas noches nos deseó. Claramente tienen que trabajar con su personal.
