Fuimos un domingo y éramos cinco personas, tuvimos que esperar porque mesas libres solo habían de cuatro puestos. Pudimos encontrar un parking porque alguien iba saliendo. Ordenamos cinco platos: corvina a la criolla, corvina a lo macho, corvina con salsa de langosta, langostinos a la mantequilla y un filete a la pimienta. Para gustos los colores: la corvina con salsa de langosta para los amantes de salsa, el filete estaba pasada de pimienta, corvina a la criolla nada especial, los langostinos no estaban frescos y el plato que más se destacó fue la corvina a lo macho. Por cierto, tengan cuidado con la corvina, que encontramos una que dos espinas. El ambiente te permite conversar a pesar que todos los comensales están hablando al mismo tiempo. En cuanto al servicio, la Sra. hizo todo lo posible en atender a todas sus mesas pero simplemente no fue posible, le deberían asignar menos mesas que atender.




