Este restaurante me impresionó, aunque no sé si lo que me cautivó fue que en la fecha fui estaban programados para eso porque nunca he ido en un día regular. Fui el pasado San Valentín con mi novio aunque estaba medio reacia a ir porque no soy fanática de la comida con muchas especias y condimentos, pero debo admitir que salí fascinada. Me topé conque no era como creía, pues el restaurante tiene de todo un poco. Escogimos el área aquella de las mesas con la plancha de cocinar pegada para ver el chef cocinar delante de uno y la compartimos con una familia de esposos y 2 hijos. Ordenamos un plato que incluía ensalada de entrada, luego sopa y por último el plato fuerte. No comí la ensalada porque tenía un condimento super picante que casi no pude tragar, en cambio la sopa si estaba muy buena. Antes del plato principal de cada uno el chef cocinó un arroz frito de combinación que estuvo espectacular y no era parte del plato que ordenamos pero terminé pagandolo aparte porque sencillamente quería probarlo por lo bien que se veía y olía. Los cortes de carnes se veían muy bien y aunque pensé que no me iba a llenar, quedé satisfecha porque las porciones engañan. La mejor parte fue la experiencia de "cocinar" con el chef que nos dio la oportunidad de practicar las piruetas que hacía y fue super gracioso. Me encantó el show que hizo lanzando platos y la creatividad que tienen con toda la comida, nos hicieron un tren, un volcán y el detalle de la noche: el arroz en forma de corazón. Sencillamente espero volver.
