Mi primera visita a este restaurante y debo decir que me parecieron sorprendente dos cosas: uno y el mas importante la cantidad de colombianos que atienden (camareros, valet parking, metre, etc), podría decir que no hay ni un solo panameño en planilla y la otra cosa, es que es lugar es un "boom" la gente entra y sale sin parar. El té de rosas con menta espectacular y cortesía de la casa (una delicia), el chef paso por la mesa a preguntar si todo estaba bien (buen detalle), los meseros al acecho (abrumador), bailarinas, musica, muchedumbre, pipas, (ambiente cual mercado persa), comida buena, pero igual a cualquier lugar de comida arabe... su éxito es el ambiente.
