Fuimos a desayunar y mi esposo tomó el desayuno panameño y yo el breakfast ambos súper deliciosos y abundantes. El servicio fue una maravilla, el mesero me leyó el menú ya q había perdido los lentes. Todo llegó con prontitud a la mesa a pesar de estar lleno. Cappuccino muy rico. Excelente ambiente q combina una boutique en partes del restaurante y decoración q te recuerda los tiempos de esos edificios de la construcción del Canal, de hecho parte del piso es diseño original de esa época. Súper Recomendado!!!
