En medio del Casco Antiguo, no tiene valet parking (al menos en weekdays). Decoración sencilla pero muy acogedora y tiene una linda vista a la plaza. La comida es generosa en sus porciones y sabor. Pedimos un antipasto y burrata de entrada que resultaron enormes para compartir entre 4 personas. De principal se pidieron diversas pastas, la mia con langostinos al oleo estuvo deliciosa. La atención fue muy amable, pero les falta el conocimiento formal del servicio, cosas básicas como retirar los platos una vez todos han terminado, preguntar antes de retirar, servir por el lado adecuado, no cruzar el brazo delante de los comensales. Ir formando un buen maitre que organice al equipo.
