Siempre es un placer gastronómico ir a comer a este restaurante. El local es algo pequeño pero acogedor y con un “feeling” peruano. El servicio es muy bueno y los platos fuera de este mundo. Recomiendo como entrada el pulpo al carbón. Si bien la porción es pequeña, lo compensa la suavidad del pulpo y ese sabor a leña que trae. Otras muy buenas entradas son el ceviche y la causa. Como plato fuerte recomiendo los langostinos incas y/o los langostinos a la thermidor. ¡Claro que volvería ir! P.D.: El lugar siempre está lleno lo cual es una muy buena señal, por lo tanto se recomienda reservar.
