Si bien es cierto que es una franquicia estadounidense, el sabor no es igual aquí en Panamá, a parte de que los precios son algo elevados para el tipo de comida. El ambiente es agradable y acogedor, y el servicio no es malo pero tampoco es bueno (podría mejorar). Pedímos un plato de pasta que estaba rico pero honestamente sabía como algo que podría preparar en casa, y unas "sizzling" fajitas que de sizzling no tenían nada.


