Este restaurante ofrece un ambiente informal con música ranchera u otras propias de México. Cuenta con diferentes salones o áreas en las que se pueden tener reuniones privadas y dos terrazas al aire libre, una en la parte frontal y otra en la parte posterior del local. Hay estacionamientos al frente y atrás. El servicio es rápido y cordial. Nuestro mesero, Sebastian, fue muy atento y siempre estuvo al pendiente de lo que se necesitaba en la mesa. Pedimos de entrada el queso fundido mixto y no duró 5 minutos en la mesa. La porción es adecuada para 1-2 personas. De plato fuerte, los nachos especiales de puerco y sopes de puerco. Todo estuvo excelente. La limonada de hierba buena tenía buen tamaño, aunque estuvo algo sosa. El limón pasó casi desapercibido.
