Restaurant tipo español - especial para tapear ubicado en un lugar privilegiado del casco antiguo. El ambiente es sin dudas lo mejor: comer en la terraza con la brisa que corre y la musica en vivo es una experiencia digna de ser vivida. La comida es simple, basicamente lo recomiendo para ir de tapas, Aunque las patatas bravas, solamente para valientes o amantes del picante extremo. Por mi parte no las pude comer. El resto de la comida correcta pero no espectacular: probamos el pulpo a la gallega, los dados de entrecot con pure de manzana (de lo mejorcito), los pimientos de piquillo rellenos de corvina y las patatas bravas. El vino me parecio caro: usd 35 para un Luigi Bosca malbec. La atencion fue buena: el mozo correcto, sin intervenir a cada rato pero atento cuando se lo necesitaba. Lo recomiendo para un atardecer para tomar unos cocktailes o sangria acompañados de algunas tapas. Volvere
