Sigue estando ambientado casi idéntico q desde q abrió sus puertas ya hace algunos años atrás, la atención es esmerada y amable; ordenamos ceviche frito para compartir q estuvo maravilloso, le adicionamos un toque de picante y realzó el sabor, luego seguimos con un tacutanque q no causó tanta sensación quizá faltó sabor en la salsa y el tiradito de pescado a la huancaina, esta última salsa estuvo demasiado líquida algo de queso ricotta y menos leche. Cerramos con un suspiro limeño q estuvo bueno.



