Es la mejor comida libanesa que he comido en Panamá y en muchas partes. El kibbe es fantástico, todas las cremas también. La atención es esmerada, el ambiente agradable, es espacioso con varios ambientes. Prefiero ir los sábados y no tenemos problemas de estacionamiento que parece ser su punto débil durante la semana. He ido para el almuerzo, no he visto las bailarinas. Volveré ya que la comida libanesa es una de mis favoritas
