El lugar está muy limpio y muy bien decorado. La música contemporánea y a un volumen audible pero comfortable. El servicio bastante atento, aunque pudiera ser algo más entusiasta y estar más pendiente de si falta algo durante el consumo del plato principal. La comida en sí tiene muy buena presentación y excelente sabor. Probamos el pollo con miel y semillas de ajonjolí, que fue magnífico. Los langostinos con salsa Szechuan tenían un muy buen nivel de picante, aunque un poco pasados de sal. La carne estilo Mongolia con un sabor intermedio entre salsa de ostión y salsa Szechuan, algo picante pero mucho más "mild" que esta última. Como carbohidrato probamos el arroz yeon chau, el cual podía usar un poquito más de cocción, pero tenía un excelente sabor, bastante herbal con cebollines y pimientos. Overall una experiencia muy satisfactoria, regresaría sin dudarlo.
