Visite el lugar con unos familiares que vinieron de Estados Unidos y la verdad no nos gusto. La comida no tiene el sabor autoctono; en cuanto al servicio, la señora que nos atendio estaba super apurada por tomar la orden y llego a hablar de manera grosera. Lo mas importante, al ser uno de los pocos lugares con comida típica, deberían agrandarlo porque fue incomoda nuestra mesa de 12 personas, estabamos apiñados y practicamente compartiendo nuestra velada con el resto de las mesas.
