He visitado el restaurante 2 veces para reuniones de trabajo o almuerzo entre compañeros. La 1era vez reservamos para un cumpleaños donde habían 20 personas y lastimosamente no habían mesas rectangulares y hubo que separarnos en 3 mesas redondas a diferencia de la 2nda ocasión donde sin reservar nos ofrecieron mesas largas para todos. El concepto de compartir las comidas, variar el menú de carnes y guarniciones es muy divertido sobre todo si eres fanático de las salsas y especias chinas. Igualmente hay opciones no tan tradicionales para el comensal poco flexible. El pescado y el puerco agridulce no faltan en mi pedido.
