De entrada no pedí nada, pero nos regalaron abundante pan de la casa que estaba bueno sin ser extraordinario. De plata fuerte pedí Filete de Res a las Pizzaiola con Pasta Pomodoro y ha sido el mejor plato que he comido en este restaurante. Extraordinario sabor y porción razonable. En vista que quedé llene por el pan y el plato principal, me tomé un café como digestivo. Mi amigo que me acompañó pidió un Fetuccini Alfredo y estaba algo salado. El dueño sin dudarlo, le ofreció cambiar el plato sin costo adicional y terminó pidiendo lo mismo que yo. Este tipo de atenciones son los que hace a la gente a regresar, en pocas palabras, el dueño convirtió un problema en una oportunidad. Bien hecho!!!!
