Me encanta la comida libanesa y este es un excelente lugar para degustarla. Pido siempre las mesas armadas que vienen varios platitos y pan pita, una opción muy recomendada. Al igual que la limonada libanesa, los postres y el te de yerbabuena. Relación precio/calidad muy buena, servicio rápido y excelente (aun estando lleno), Aunque a veces tanta atención puede llegar a molestar un poco. Buen ambiente, pero recomiendo negarse a sentarse frente a las bocinas cuando hay música en vivo (El señor de voz gruesa con el piano), y tambien cerca de las puertas, ya que las abren alrededor de 50 veces por minuto. Todo lo demás, excelente.
