Fuimos a cenar un grupo de 5 personas, estuvimos en la terraza , con vista al mar, música de fondo y buen ambiente. El servicio fue algo deficiente, los platillos excelentes, la sangría no la recomiendo. Algo desagradable y no permitido por ley, es que tengan ceniceros en todas las mesas y por supuesto, que los clientes fumen , máxime que las mesas están bien cercanas unas de otras.


