Buscábamos un lugar para comer y conversar un poco, y caminando lo vimos y decidimos probar. El pan gallego delicioso!! Pedimos conejo y pulpo para compartir ademas de una botella de vino. El lugar es pequeño pero acogedor, nosotros llegamos sin reserva y quedaba una mesa libre y es ello que pudimos comer. El lugar vale la pena; vayan a probarlo, pero hagan reserva primero.
