Un restaurante de comida china peculiar, no tenía mesas redondas para poder girar la comida, los meseros más o menos y para rematar parte del menú estaba en lenguaje venezolano, cosa que no me parece ya que estamos en Panamá, eso me parece muy de mal gusto. Lo bueno fue el gerente o dueño que ponía mucho empeño y resolvió cualquier problemita que tuvimos. Bonita decoración y un buen pescado con jengibre.
