Fuimos 3 personas. Mi pizza estaba buena, pero nada diferente o que me invite a volver. Los meseros bastante indiferentes y que se les olvidaba lo que pedíamos y una de las muchachas hasta con mala cara. Tuvimos un experiencia no digamos que desagradable pero sí determinante para saber cuando uno no le gustaría volver al lugar: una imitación de jalea de mariscos con un apanado que era 3 a 1 en masa versus el marisco adentro que se deshacía y que se le caía al agarrarlo y una pasta de langostinos con 2 camarones grandes y que por casi 20 dólares dieron ganas de llorar. El dueño o gerente se portó muy caballerosamente pero lamentablemente esto no da remedio a un lugar italiano que no nos gustó a ninguno.
