Calicanto lo he visitado desde febrero de 2017, es un restaurante pequeño, acogedor y los staff son muy dedicados. El dueño siempre esta presente y una mesera que siempre esta atenta y a la orden. Calicanto en la parte de comida se ha convertido en un estilo gourmet con buenas porciones, que me parece fantástico. Uno se va satisfecho y con ganas de más de lo bueno que son los risottos, pastas, pizzas y lasagnas. Ah... y tienen un mojito espectacular. Les aplaudo la atención y el cuidado que le tienen a la calidad de la comida.
