En Panamá, lo mejor en pastelería. Todos los dulces que he probado hasta ahora han estado perfectos tanto en sabor como en presentación. A pesar de que es un local muy pequeño es bastante agradable (poseen mesas largas y una replica de la torre Eiffel). Lo que es un poco molesto es que al pedir en la caja, el cajero te pregunta varias veces si deseas agregar el 10% hasta el punto de ser algo agobiante ya que uno pide en la caja, paga, retira y se sienta, no tendría que pagar ningún tipo de servicio por eso ni mucho menos. De resto todos son muy amables.
