Me encantó el concepto de Casa Casco, no había tenido la oportunidad de ir y me pareció fabuloso. Escogimos comer en Marula ya que eramos tres amigas y queríamos estar tranquilas y echar cuentos. Tenian un saxofonista muy bueno, que hizo la noche muy amena. La comida panameña con un twist. Pedimos dos platos para compartir, uno fue el tamal que nos parecio muy rico.
