Hoy fuimos a celebrar dos cumpleaños a la hora del almuerzo. Al llegar nos explicaron la logística, hay un menú, se ordena, se paga y enseguida empiezan a prepararlo. Es un área abierta sin aire acondicionado, así q puedes ver cómo preparan cada plato. Cada uno en la mesa, sin pensarlo, pidió un plato diferente y cuál se veía mejor que el otro. Probamos un bocado del plato “ajeno” y los sabores eran sumamente delicados al paladar, inclusive un “concolon” tenia un sabor y textura espectacular. Ordené “pollo frito con puré de papas y chimichurri de vegetales” y una orden de “Concolon Sexy con salsa veggie”. Ambos platos estuvieron deliciosos. Increíble como un pollo frito puede ser tan delicadamente preparado. Si pudiera comer allí todas las semanas, definitivamente lo haría. Recomiendo visiten el restaurante sin dudarlo.


