Tradicionalmente he ido por muchísimos años a este sitio y mi experiencia ha sido bastante satisfactoria. Esta vez el Servicio fue bastante regular con un salonero al que había que "corretear" para que nos atendiera y quien, cuando le preguntaba sobre algún plato me decía "es pequeñito", aunque mi pregunta nada tenía que ver con el tamaño de la porción y me miraba como si yo necesitara porciones gigantes para satisfacer mi apetito. Eran las 3.30pm y el mozo insistía que tal o cual plato no era suficiente para cenar, a pesar de que solo fuimos por un aperitivo de media tarde. La comida estuvo normal y lo mejor fueron las malteadas de vainilla.


