Brutto ofrece un ambiente cómodo y relajado para pasarla bien entre familia y amigos. La comida es buena y la presentación muy agradable. El servicio es esmerado, hasta el momento en el que retiran los platos de la mesa. A partir de ese momento, si no has pedido la cuenta, caes en un limbo y prácticamente eres invisible para los saloneros. Si realizas el pago con tarjeta de crédito, el mesero se retira de la mesa con la cuenta y la tarjeta. Minutos después viene una señorita con el punto de venta a hacer el cobro. No veo razón para retirar la tarjeta de la mesa. Es inseguro.

