Me encanta para un paseo por el Casco al atardecer, tomar una sangría y algo para picar, siempre hay buen ambiente y aunque cuando está lleno el servicio se vuelve lento, no importa porque es una excusa para disfrutar de la plaza y la noche. Cuando hay música en vivo es mejor aun pues se convierte en un lugar bohemio y a la vez romántico. Los chicharroncitos y las arañitas son un éxito!



