Paul es una Pastelería centenaria. En este caso ofrece una propuesta deficiente en materia de postres y atención al cliente. Pedimos un waffle el cual estaba cocinado a medias, a eso se suma una crepe de pollo que nunca llegó, al igual que el joven que nos atendió quien desapareció del área de las mesas. Es increíble que un local como este se permita fallas de este tipo.
